10 formas de lograr una excelente primera impresión

Los investigadores han encontrado que los primeros segundos de nuestro encuentro con una persona que no conocemos son críticos.   Durante ese breve período de tiempo, alguien que recién te conoce hace una rápida evaluación (mucha de ella sin saberlo) de tu postura, tu apariencia, tu sonrisa, tu tono al hablar, etc.  Toda esa información es comparada con experiencias anteriores, estándares culturales, creencias y principalmente con algunas señales de nuestro cerebro más primitivo.  Y a partir de esa evaluación una persona ya tiene formada buena parte de la primera impresión y mucha de la actividad mental siguiente está encaminada a confirmarla.  Experimenta con estos consejos para una excelente primera impresión que es la clave para continuar el contacto con una persona, ganar una amistad, un romance o incluso un trabajo.

1.  Se consciente de lo que representas ante los demás

Distintas facetas de nuestra personalidad o apariencia representan ideas ante las demás personas.   Por ejemplo un look despeinado en un ambiente académico podría hasta recordarnos al icónico Einstein.  Sin embargo, en un empleado bancario puede contrastar.  Evalúa tu apariencia a plena conciencia frente a un espejo o si cuentas con la opinión confiable de algún conocido.  No se trata de disfrazarte de quien no eres, pero sí de tomar en consideración atributos que se puedan mal interpretar.

2. Llega puntual

Aún si la cultura del grupo o la región en la que te desenvuelves es más relajada con respecto a la puntualidad, tú no falles.  Cuando vas a conocer a alguien por primera vez es difícil saber cuál es la percepción de los demás con respecto al tiempo.  Llegando a tiempo es muy difícil equivocarse.

3. Cuida tu lenguaje corporal

Tu postura, tus movimientos, cómo colocas tus manos, tu mirada, tu sonrisa, etc., son los que principalmente le hablarán a otra persona sobre ti en los primeros segundos luego de conocerte.  Trata de ver a los ojos a las personas entre un 50% y un 75% del tiempo.  Usa ademanes amigables como la postura con las manos abiertas que denota confianza y mantén tu distancia según las costumbre y conforme consideres que las otras personas te dan acceso a su espacio personal o de confianza.

Si padeces algún tipo de timidez o crees que te pueden atacar los nervios no está demás decirte que la práctica ayuda enormemente, frente a un espejo o con una persona de confianza.  Si tu caso es más intenso un pequeño programa de coaching te puede proveer herramientas para salir adelante.

 

 

4. Cuidado con el celular

El peligroso teléfono y su constante «bzzz  bip  ding-dung» es, en las situaciones en que conversas con alguien por primera vez, contraproducente.  Ponlo en silencio o apágalo para evitar la tentación de estar chequeándolo.  Si puedes, evita incluso colocarlo sobre la mesa porque algún destello puede fácilmente distraerte.  Si tuvieras que contestar alguna llamada muy importante discúlpate con tus iterlocutores y explícales la situación.  También asegúrate que la razón por la que interrumpes una conversación sea suficientemente fuerte.

5. Muestra iniciativa para iniciar la conversación

Si tienes la oportunidad de saber con anticipación a quién conocerás prepara algunas frases para iniciar la conversación.  Sí no, ten preparadas algunas fórmulas generales.  Puedes encontrar algunos consejos interesantes en el artículo 5 consejos para romper el hielo y conversar con alguien sobre cómo iniciar una conversación.  Según la circunstancia, las otras personas apreciarán cuando tomes la iniciativa de iniciar un tema nuevo, especialmente en esas pausas engorrosas en que todos comienzan a ver para todos lados, incluso al teléfono (¿recuerdas el inciso anterior?).   Evita temas polémicos como la religión, política o hasta deportes que despiertan pasiones.

6. Positivismo

Entrena tu mente para hablar en positivo.  Un primer contacto no es el momento más oportuno para hablar sobre el pinchazo de neumáticos de la mañana o del altercado con tu jefe.  Tu objetivo es que las demás personas tengan recuerdos positivos cuando piensen en ti.  Las bromas o los chistes pueden ayudar pero hay que usarlos con mucho cuidado y siempre que sea humor blanco.  Evita a toda costa el recurso del humor si no te consideras con la habilidad para usarlo.  El sarcasmo no cuenta, no se recomienda para un primer encuentro.

7. Presta atención

Sigue el hilo de la conversación y muestra interés en lo que te cuenten.  Intenta escuchar más que hablar.  Pregunta para permitirle a los demás profundizar en lo que te están contando.  En general nos sentimos a gusto cuando alguien muestra interés en lo mismo que nos interesa.

8. No olvides tus modales

Lo básico no pasa de moda.  No relajes tu conducta si no percibes que la interacción lo permite.  Si tienes dudas sigue la línea más conservadora.  También puedes preguntar cuando son formas que pueden ayudar a mejorar tu percepción.  Por ejemplo la pregunta «le molesta si le hablo de tú» es muy común porque dependiendo del país o región el trato formal de «usted» puede sonar o muy normal o demasiado rígido.  Lo mismo con los saludos de beso o el contacto físico.  Una regla vigente es «a donde fueres haz lo que vieres».

9. Relájate y muestra la mejor versión de ti

Es de las últimas pero no por ello menos importante.  Algunos de los consejos anteriores pueden hacer pensar a más de uno que la sugerencia es actuar como alguien más.   No es así.  Sin embargo si el objetivo es causar una buena primera impresión lo menos recomendable es sacar de primero aquellos aspectos que puedan ser controversiales.  Por ejemplo podrás notar que algunas bromas, incluso las pasadas de tono, en un grupo de amigos pueden ser tolerables.  Con personas desconocidas los niveles de tolerancias los vas conociendo conforme los conoces mejor.

10. Caras y nombres

Es una habilidad que pocas veces viene de nacimiento el poner atención a caras y nombres.  Normalmente requerirá que pongas un poco más atención que lo usual.  Los frutos son, sin embargo, muy positivos.  El nombre de una persona te puede facilitar pasar de niveles muy formales a algo de mayor confianza.  Según el caso puedes preguntar incluso si el nombre con el que se presentó la otra persona es como le llaman usualmente.  Algunas personas usan sobrenombres o apodos (los Francisco como Paco, los José como Pepe, La Peque, Chinita, etc.) que les son mucho más familiares y si consideran que puedes llegar a ser alguien de confianza te lo van a decir.   Cuando alguien desea mantener la distancia te podría decir «Francisco está bien».

 

 

 

 

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