5 consejos para cuidar de tu círculo de amigos

Cuando Marta (nombre cambiado) cumplió 30 años comenzó a enfrentar una distinta realidad en lo que a sus amistades se refiere.  Notó que para organizar algo tan simple como una salida de amigos tenía más problemas de lo que nunca tuvo.  Algunas amigas ya se habían casado y tenían compromisos compartidos con sus parejas o incluso con sus hijos.  Otras, en una carrera ascendente en puestos demandantes estaban de viaje por trabajo o estaban sumidas debajo de alguna montaña de documentos por una auditoría.  Las cosas eran muy distintas de cuando estudiaban juntas en la universidad y se veían todos los días y compartían rutinas muy similares.

Al igual que Marta, muchas personas comienzan a tener conflictos sobre su relación con quienes consideran sus amistades cuando hacen cambios relacionados con la evolución de cada uno.  Reunirse se vuelve más complicado y menos constante.  Comienzan a notar que ya no se enteran de la vida del otro.  Esto es muy normal y cuando lo detectas con tiempo puedes adaptarte a los cambios y conservar algunas amistades que consideres especiales y que aportan valor en tu vida.  Si te identificas con esta situación, aquí te dejamos algunos consejos para adaptar tu vida social a los cambios:

1. Programa tiempo para contactarlos

En un cambio de rutina es muy fácil que los días nos pasen volando sin que nos hayamos reunido con nuestros amigos.  Intenta dedicar algún día de la semana o del mes según la intensidad de tu rutina (y la de ellos) para contactarlos.   En general apreciamos cuando nos dedican tiempo que puede ser una visita casual e inesperada, una llamada telefónica o si la rutina no lo permite, un mensaje de texto o un correo electrónico.  En cualesquiera de los casos intenta plasmar tu genuino deseo de tener contacto o de estar al tanto de los cambios que hubiesen ocurrido en su vida.  Evita comentarios mordaces del tipo «si no soy yo quien te habla no hablaríamos nunca» , «qué milagro que me contestes», «ahora que eres una persona importante», etc.  La ironía le restará lo agradable al contacto y desmotivará a repetirlo.

2. Inventa rituales o tradiciones

Pueden ser de lo mas diversas y creativas, según la característica de cada amigo o grupo de amigos.  Puede pasar desde juntarse los jueves por la noche a jugar cartas, dedicar el primer viernes de cada mes a ir por unas copas o cuando se hace más complicado hacer costumbre la reunión del día de la amistad, por ejemplo.  Cuando insistes en hacerla una costumbre o tradición creas expectativa en la mente de las personas y les será más fácil recordar o hacer tiempo.

3. Practica la flexibilidad

Considera que conforme el tiempo pasa cada amistad va generando nuevas rutinas, nuevas amistades y cambios en su estilo de vida.  En lugar de hacer solo jueves de copas podrías eventualmente organizar un desayuno en un restaurante con instalaciones para niños de manera que quienes han dejado de reunirse por sus compromisos familiares puedan hacerlo.  Planificar alguna reunión con parejas puede ayudar a integrarles a los grupos.   En ocasiones algunos miembros de tu grupo de amigos podrían evitar las reuniones porque han dejado la bebida, porque intentan cuidar la dieta, tienen algún padecimiento que requiere cuidados especiales o hasta han adoptado alguna afiliación religiosa con la que limitan su participación.  Si has mantenido el contacto como en el punto 1 tendrás algunos recursos para organizar alguna actividad en la que puedan participar.  Evita a toda costa el bullying a quienes no puedan asistir y por el contrario dales tiempo de que también se adapten a las nuevas posibilidades.  Infórmales de lo alegre que es cada reunión para que se contagien de las ganas de participar.

4. Toma la iniciativa

Dos amigos de bachillerato se encuentran casualmente en un supermercado y uno le pregunta al otro «¿y habrá reunión de promoción este año?».  El otro contesta «no lo se, no he sabido nada».  En una gran cantidad de casos hasta allí habrá llegado la reunión de ex-alumnos.  A veces es cuestión de encender la mecha y aprovechar circunstancias como esa para hacer la primera llamada.   No preguntes mucho y establece una fecha y hora para la reunión.  Pronto, los más entusiastas responderán y buscarán la forma de asistir.  En algunas redes sociales puedes crear eventos para que tus contactos se enteren y vayan confirmando su participación, así que no tendrás que ser un organizador dedicado para lograr ver a tus amigos.

5. Amistades van y amistades vienen

Puede darse el caso (si no te ha sucedido todavía) en el que una persona que considerabas una amistad muy cercana de pronto con pequeños cambios en su vida (o la tuya) de pronto no responda en la forma acostumbrada.  Toma en cuenta que tu percepción puede ser distinta de la de las demás personas. Evita la frustración si a quienes consideras tus amigos no parecen tan interesados como tú o incluso parecieran ser indiferentes.  Algunas amistades simplemente no funcionan en todas las circunstancias y te tocará dejarlas evolucionar o simplemente olvidarlas.  Ahora bien, de la misma forma, otras amistades podrían llegar a tu vida y puedes integrarlas a tu sistema de cuidado de tu círculo de amistades.

 

 

 

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