Cómo prevenir el acoso laboral (mobbing)

El mobbing, cuyo nombre se ha derivado del término anglo-sajón mob que se refiere a grupos o masas de personas de organización informal, en algunos casos con connotación de violencia o ilegalidad, es una forma de acoso en el entorno laboral.  En la gran mayoría de veces poco tiene que ver con violencia física pero eso no la hace menos problemática.  Se apoya principalmente en la violencia psicológica o hasta económica, cuando un grupo de colaboradores en el ambiente de trabajo hostiga de forma continuada, sistemática y persistente a otro trabajador.  A veces el maltrato puede venir de posiciones jerárquicas más altas como jefes (bossing) o de personal del mismo nivel.  Muy raras veces se da de parte de subalternos.

El maltrato psicológico al que se ve sometido el afectado puede incluir burlas, falsos rumores, amenazas, exclusión, desprecios y muchas otras formas de maltrato.   Por su naturaleza continuada una persona acosada puede llegar a padecer lo que se conoce como síndrome burnout si considera que no quiere o no puede dejar el trabajo.  También puede derivar en un trastorno de estrés postraumático que es una forma de estrés crónico muy complicado.  Y para una organización estos fenómenos generan baja en la productividad, baja moral colectiva y desmotivación.

Si consideras que estás en una situación como esta o conoces a alguien que lo esté, sigue estos consejos:

1. El que se enoja pierde

En muchas ocasiones quienes lideran a las «pandillas» de acoso son personas inseguras y con muy desordenados hábitos sociales, en una forma muy parecida al bullying escolar.  Estas personas escogen a sus víctimas por su vulnerabilidad y en ocasiones el que se muestren irritables o se enojen ante la provocación es combustible para continuar el acoso.  Aunque te sea difícil, el «sintonizarte» con tus agresores puede transmitirles que puedes responder positivamente ante las bromas (por ejemplo con más bromas o riéndote de tí mismo) lo que hace perder la motivación de conflicto.

2. Documenta y recolecta pruebas

Prepárate ante la posibilidad de presentar una queja laboral o incluso una denuncia si los responsables de la organización no toman cartas en el asunto.  Asesórate con un abogado laboral especialmente porque no siempre puedes recopilar datos de la empresa sin infringir la ley.   Guarda o imprime correos electrónicos o documentos que contengan amenazas o bromas fuera de tono.  Con un teléfono común puedes grabar conversaciones telefónicas o grabar vídeos que evidencien el abuso.  Puedes incluso considerar el uso de testigos.

3. Evita recurrir a la violencia física o perder el control

Puesto que mucho del acoso del mobbing es psicológico, responder con violencia física o incluso amenaza de violencia física puede meterte en más problemas.  Algunos acosadores son muy hábiles para provocar estas situaciones enfrente de un jefe o en un contexto comprometedor. Profesionales de la psicología o del coaching te pueden asesorar para que puedas manejar con mayor fluidez los ataques sin perder los estribos.

4. Divide y vencerás

Si lo consideras viable, puedes identificar claramente el liderazgo detrás del grupo acosador.  Generalmente los demás miembros son seguidores que no actúan solos sin estímulo.  Intenta acercarte a estos miembros seguidores en los momentos en que no están en «pandilla», uno por uno, en una forma más personal, como si no pasara nada.   Podrías incluso notar que algunos de ellos hasta parecen buenas personas en el plano personal.  Hazles favores, obsequios o detalles espontáneos o si tu función o jerarquía te lo permiten, compromételos profesionalmente.  Eso te permitirá minar la fuerza del grupo desde adentro creando desmotivación en cada individuo a molestarte.  Y un líder sin seguidores deja de serlo.

 

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