Las redes sociales y las relaciones personales

Es innegable que las redes sociales han llegado para cambiar la dinámica humana desde hace más de una década y probablemente por muchos años más.  Según Brandwatch para el 2017 se calculaban 2.7 millardos de usuarios de redes sociales y seguramente la tendencia ira en ascenso debido por un lado a la impresionante evolución tecnológica y por otro a las distintas facetas de la vida humana que tocan.   Y como todo fenómeno que genera cambios en la dinámica humana, las redes sociales tienen sus fanáticos y detractores, especialmente en lo que a la relación entre nosotros se refiere.  Si también te preguntas sobre los pros y contras del uso de las redes sociales en las relaciones personales, he aquí algunos de los puntos más importante a considerar.

1. El mundo es un pañuelo

La conectividad sobre la que se fundamentan las redes sociales electrónicas nos ha permitido reducir las distancias.  Si tienes un amigo o familiar en otra parte del mundo, a diferencia de nuestros abuelos a quienes les podría tomar cerca de un mes un envío y respuesta de correspondencia escrita, hoy seguramente te tomará unos pocos minutos tener una experiencia veloz y rica en cuando a las sensaciones con intercambio de texto, imágenes, video y, lo que los abuelos quizás no pensaron llegar a ver, emojis.

Desde el punto de vista de las relaciones personales, las redes son una herramienta valiosa que te permite mantenerte en contacto con tu círculo de familia y amigos con relativamente poco esfuerzo y en muy poco tiempo.  En 15 minutos durante la mañana probablemente podrás actualizarte sobre lo acontecido con una buena parte de conocidos con quienes te conectas por medio de las redes.

2. Ni tan cerca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre

Quizás notaste en el párrafo anterior la propuesta de actualizarte en 15 minutos ¿te sonó a poco?  Efectivamente, según Brandwatch los usuarios de redes podrían dedicar diariamente entre 20 y 80 minutos en promedio a la consulta dependiendo del número y tipo de redes a las que estén suscritos.  Y como sabrás muchos de esos minutos no son continuos sino en espacios durante el día de entre 3 a 5 minutos.

El uso de las redes para estar pendiente de tus contactos se vuelve problemático cuando te alejas de estar pendiente del contacto cotidiano.  Dependientes de mostrador que de pronto dejan de atender a los clientes para seguir una «conversación» o tendencia de redes.   O esas escenas cada vez mas comunes de comensales sentados alrededor de la mesa, en silencio, cada uno en su mundo virtual.

3. Redohólicos Anónimos

Algunas personas consideran una exageración pensar en las redes sociales electrónicas como adictivas.  Sin embargo, estas redes han evolucionado para provocar reacciones muy similares a la adicción a drogas o al alcohol puesto que su diseño se basa en un sistema de recompensas en forma de likes, corazoncitos, comentarios o divulgación de contenidos.  Por ejemplo, si eres usuario intensivo de Whatsapp, cuando recibes una respuesta a un mensaje enviado y eres notificado con un tono o una vibración, tu cerebro recibe una descarga de dopamina que es un neurotransmisor asociado con la recompensa de haber logrado algo, muy útil pero también altamente adictiva.

Esto te puede explicar por qué algunas personas pasan casi literalmente por un síndrome de abstinencia cuando dejan sus teléfonos inteligentes en casa.  Hemos sido testigos incluso de quienes informan por las redes sociales que no tienen consigo su teléfono para que les puedan contactar por otras vías o comprendan si no contestan con celeridad.

Si consideras estar ya en el grupo de personas con comportamientos de dependencia a las redes, intenta apegarte a las nuevas propuestas que han surgido como el poner los teléfonos móviles en un canasto al entrar en una reunión, apagarlo estás con amigos o ponerlo «mudo» mientras duermes.

4. Estoy =)

Uno de los grandes errores de los usuarios intensivos de las redes sociales es considerar que el texto acompañado de los emojis o ilustraciones animadas son suficientes para transmitir emociones.  Nada más lejos de la realidad.  El texto que escribimos en un mensaje electrónico aprovecha apenas cerca del 7% de la riqueza de comunicación en persona.  Quizás si usas audio o video pueda subir a entre 30% y 40%.  Por supuesto que en una comunicación entre dos personas, una en Moscú y otra en Ciudad de Guatemala, este porcentaje puede ser bastante considerando las ventajas de poder comunicarse con cierta facilidad.  Sin embargo, si puedes comunicarte «cara a cara» no desperdicies la oportunidad.  La experiencia es mucho más rica y te permite darle a tu cerebro un descanso del sistema de recompensas.

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